• Carola Dümmer

Honestidad en la etiqueta

Este ha sido lejos el tema que más preguntas y conversaciones ha generado, desde que la cuenta de @olivalovers comenzó a funcionar en Instagram hace dos semanas y subí una foto con el etiquetado de un aceite cualquiera en un super cualquiera.

En un país que ha ido tomando consciencia de la importancia de leer la etiqueta, hay conceptos que uno nota han cobrado importancia, también en el aceite de oliva. La gente me comenta mucho la acidez libre de los aceites, por ejemplo. Aunque muchas veces no tienen idea de qué hablan, pero me dicen con toda seguridad "cómo va a estar malo, si acá dice 0,2".

Pero lo que realmente los golpea, cuando llego a explicarlo, como en ese post de Instagram o en los talleres, es ese hoyo negro de nuestra normativa alimentaria que permite que un productor ponga en la etiqueta la fecha de envasado o embotellado, y no exige informar la fecha en que el aceite de oliva efectivamente se produjo (cosecha, extracción, proceso o como quieran llamarlo). Desde esa fecha de envasado se cuentan dos años para la fecha de "vencimiento" o "consumir antes de...".

¿Cuál es el problema? El aceite de oliva es un producto "vivo", que debe consumirse fresco, idealmente en los primeros 12 meses desde su extracción. No es que después de eso haga mal, pero sus propiedades organolépticas (aromas y sabores) y sus beneficios para la salud van disminuyendo, ya que es una grasa que inevitablemente se oxida con el paso del tiempo. Por eso, lo que realmente necesitamos saber es cuándo fue producido nuestro extra virgen, además de la fecha de embotellado.

Este último dato, por si solo, no nos sirve para hacernos una idea de la vida útil de nuestro aceite.

Siguiendo con el ejemplo de la foto de arriba: la tomé en junio, cuando todavía no habían salido los aceites 2018 al mercado, es decir, su contenido corresponde a aceite de la cosecha 2017 (o anterior, no sabemos...). Como fue embotellado en mayo de 2018, se le dice al consumidor que le quedan dos años antes de su vencimiento en mayo de 2020, cuando el aceite en verdad no tendrá dos años, si no al menos tres... Probablemente va a tener cero aroma y muy poco sabor, si no está derechamente rancio. ¿Te matará? No, pero tampoco aportará ninguno de los beneficios saludables de los que tanto se jacta este producto. Será simplemente una grasa oxidada. Por eso, un aceite como ese, debiera consumirse rápido, mientras salen al mercado los del año en curso, y jamás comprarlo para dejarlo en la despensa un par de meses más.

Para tomar decisiones informadas, lo que realmente necesitamos saber es la fecha en que fue elaborado (cosechado y extraído). El embotellado suma siempre que tengamos esa información inicial. Por eso celebro una noticia publicada esta semana por Mercacei, que señala que en la Unión Europea (UE) será obligatorio indicar el mes y año de cosecha de los aceites. Tremendo punto para la confianza de los consumidores.

Hay que decir que ya hay muchos productores que lo hacen. Los grandes extra virgen de España o Italia muchas veces incluyen esta información en forma voluntaria, pero que ahora sea la generalidad es sencillamente digno de aplaudir.

En Chile, a años luz de una legislación así, no nos queda más que preferir las marcas que voluntariamente nos entregan este dato. Una señal de confianza que como consumidores debemos valorar y, por qué no, comenzar a exigir. 

Me gusta mucho lo que hace Alonso, que incluye en todas sus botellas un sticker con el año de cosecha. Fácil de encontrar en la góndola y un detalle que nos permite tomar decisiones de consumo más informados. Bravo, ¡y ojalá sean muchos más!

Les recuerdo que en este momento todos los productores chilenos tiene su cosecha 2018 lista, por lo que todos los aceites que compren debieran ser de este año. Fíjense que ojalá el embotellado sea de julio en adelante. O una buena forma de asegurarse es comprando directo al productor, sin pasar por el supermercado, y preguntando. Casi todas las marcas tienen venta directa. 

* Este artículo de Cara Pública me pareció muy bueno para entender la normativa de etiquetado en la UE. Se los dejo por si quieren saber más.

La información de la etiqueta es clave para tomar una decisión de compra, y en este caso, no es suficiente. Todos los aceites deberían mostrar su fecha de cosecha, o al menos el año al que corresponde el aceite que están embotellando.




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